Granos en Formación, también conocido como Xiaoman, marca el octavo término solar del tradicional sistema chino de 24 términos solares y la segunda estación del principio del verano. Tiene lugar alrededor del 21 de mayo de cada año, cuando el Sol alcanza la longitud celeste de 60 grados, señalando un sutil punto de inflexión en la naturaleza, en el que todos los seres vivos crecen exuberantes y los cultivos van engrosándose progresivamente, aunque aún no han alcanzado su madurez plena. El nombre «Granos en Formación» alberga dos significados profundos estrechamente vinculados con la naturaleza y la agricultura. En el norte de China, hace referencia a los granos de trigo de invierno, que van llenándose y hinchándose gradualmente, entrando así en la etapa crítica de llenado del grano antes de la maduración. En las regiones del sur, simboliza el aumento progresivo de las precipitaciones, con los ríos y arroyos que se van llenando lentamente debido a las lluvias estacionales, tal como reza el antiguo dicho: «Cuando llega Granos en Formación, los ríos se llenan». Este término solar interpreta a la perfección la filosofía china tradicional de la moderación: estar lleno sin desbordarse, florecer sin llegar al extremo, encarnando así la sabiduría única de vivir en armonía con la naturaleza.
Grain Buds se divide en tres fases fenológicas que registran vívidamente los sutiles cambios de la naturaleza. En la primera fase, las plantas estivales florecen con exuberancia, y las hierbas silvestres y la vegetación de los campos se extienden por montañas y llanuras. La segunda fase marca el marchitamiento de las hierbas tiernas que prefieren la sombra, las cuales no resisten la intensificación progresiva de la luz solar estival y desaparecen gradualmente. La tercera fase recibe el nombre de «llegada del otoño del trigo». Aunque aún es principios de verano, los granos de trigo ya han alcanzado una plenitud suficiente para entrar en el período previo a la cosecha, como si anticiparan un otoño de recolección para el trigo. Estos tres cambios fenológicos no solo constituyen resúmenes precisos de las leyes naturales, sino que también sirven como pautas fundamentales para que los antiguos agricultores organicen sus calendarios agrícolas.
Durante el Grano en Crecimiento, el clima se caracteriza por temperaturas en ascenso, una humedad creciente y tormentas eléctricas frecuentes. Las regiones del norte se vuelven cálidas y secas, lo que resulta favorable para el crecimiento del trigo y el llenado de los granos, mientras que el sur entra en su temporada de lluvias, con lloviznas continuas y ocasionales chaparrones intensos. El tiempo se vuelve caluroso y húmedo, lo que facilita que las personas sientan somnolencia, fatiga y pesadez física. A medida que la naturaleza transita de la primavera al pleno verano, todos los seres vivos experimentan un crecimiento acelerado: los árboles frutales comienzan a desarrollar frutos jóvenes, las hortalizas crecen con vigor y los organismos acuáticos de ríos y estanques se vuelven más activos. Esta estación no solo constituye un período clave para el desarrollo de los cultivos, sino también un momento animado en el que el principio del verano despliega toda su vitalidad, permitiendo a las personas percibir verdaderamente la próspera calma y la abundancia suave de la naturaleza.